" La enfermedad bipolar "
Hoy quiero contarles de una enfermedad cruel y desgastante el "trastorno bipolar". La padece mi abuelo desde hace 15 años, un año después que nací yo. Es la enfermedad que me impidió y me impide disfrutarlo como abuelo. Nunca pude patearle una pelota, jugarle a las cartas o ir a la plaza con él, porque vive en su mundo, muy difícil de entrar. Pero aunque parezca raro, lo que más me hubiese gustado, es escuchar sus historias, sus vivencias, su infancia en un pueblito del sur de Italia castigado por dos guerras, que dejó tanta pobreza. La que me cuenta es mi mamá. Ella me cuenta de su decisión de emigrar a Argentina en busca de un futuro mejor, de un hombre fuerte, protector, padrazo, trabajador incansable. Llegó a nuestro país nada menos que un 12 de octubre, como haciendo su propio "descubrimiento de América", en un viejo barco, lleno de inmigrantes y al otro día, sus parientes ya instalados en Argentina, le habían conseguido trabajo en una fábrica. Al mes siguiente, también consiguió otra "changa" y además los fines de semana vendía caramelos y chupetines en el parque Chacabuco. Todo para progresar, para levantar su casita a la par de mi abuela, compañera incondicional, en el esfuerzo y el sacrificio. A ella, desde hace 15 años le toca sufrir y padecer de cerca, esta horrible enfermedad, que los privó de tener una vejez tranquila, feliz, de disfrutar de algún viaje de jubilados, o de poder simplemente hacer juntos las compras.
Él vive en su propio mundo. Esta enfermedad hace que unos meses esté depresivo, que tenga miedo de estar solo, que esté ausente de todo, que no tenga ganas de vivir... y luego otro mes esté eufórico, incontrolable. Que quiera hacer cosas de un joven de 20 años, hiperactivo, pero queriendo hacer cosas que a su edad, puede hacerle mucho daño. Mi mamá y la abuela, recorrieron muchos hospitales, psiquiatras, pero la única medicación que existe es para tratar de mantener un equilibrio entre una fase y otra, para que los cambios de conducta no sean tan pronunciados, pero en realidad es una enfermedad que no se cura, que desgasta día a día un poquito más al enfermo y a quienes estamos al lado y lo queremos. Una enfermedad, que según lo que le contó el psiquiatra a mi mamá, la padece mucha gente y por sobre todo muchos jóvenes, que tarda mucho en ser diagnosticada, porque al principio surge como una fobia, depresión, pero luego, se va manifestando la bipolaridad, dos polos, dos estados de ánimo totalmente diferentes, pero que en ninguno de ellos el paciente está bien.
Con mi hermana lo abrazamos, lo besamos y aunque parezca molestarle, o muchas veces se enoja, nosotros sabemos que nuestro cariño, nuestro afecto, le hace bien, que el amor que le brindamos todos, de alguna manera lo siente, le llega, porque el amor como dicen rompe todas las barreras y estamos seguros que la de esta enfermedad también.
FEDERICO ULMINI 3 "B"

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