Aquella cena...
Nunca imaginé que esto podría suceder, un acto de suma asquerosidad invadió esa cena con dos amigos, mis hermanos y mi mamá...En el verano pasado, íbamos hacia mi casa con Mariano, más conocido como “El Cheto” y Gabriela. Aquel día, mis hermanos se encontraban un tanto revoltosos pero era entendible, ya que hacia calor. Mis dos amigos habían venido a mi casa para saludar a mi mamá (también conocida como Silvina), pero ella ofreció (en realidad, casi obligó) que se quedaran a cenar; ellos aceptaron la invitación.Mientras conversábamos en el patio de casa, nos enteramos que uno de mis hermanos (Franco) estaba un tanto dolorido de la cabeza y el estomago, pero no le dimos mucha importancia, ya que pocas veces se daban estas situaciones de juntarnos en mi casa. Mientras que nosotros tres charlábamos sobre la vida, mi mamá preparaba la comida. Desde el patio se sentía el aroma de arroz con manteca, acompañado por un exquisito bife (bien jugoso). Minutos más tarde, mi mamá nos llamó a comer. Sirvió en cada plato un bife y un poco de arroz, y todos comenzaron a comer desaforadamente incluyendo a mi hermano que tenía ganas de vomitar. Cuando Mariano termina de comer, mi mamá le pregunta si le había gustado la comida que había preparado con mucho amor (según ella…). Él, contesta que sí, pero que tenía un pequeño problema: era alérgico al arroz. Mi mamá, estaba más que sorprendida; no podía entender como una persona que tuviera ese problema, se hubiese comido todo el plato sin chistar! Mi amigo le aclaró que no podía dejar el plato con comida por el simple hecho de que le daba vergüenza. En ese momento, comienza a explicar cuales son las secuelas que traería el arroz: erupciones en rostro y cuerpo, obstrucciones en vías respiratorias, etc. Mi mamá sin conocer muy bien a Mariano, era incapaz de darse cuenta que lo que estaba diciendo era mentira!!! Al ver la expresión de su rostro, con Gabi comenzamos a reír; fue ahí que ella se dio cuenta del engaño que le había echo su “querido Mariano”. Lo miró con cara de alivio y se empezó a reír. Diez minutos más tarde, mi hermano Franco seguía quejándose de su dolor de panza. Hasta que en un momento, Sol (otra de mis hermanas) exclama: “Nooo!! Franco esta vomitando!!” Era cierto, Franco estaba con las piernas abiertas y la cabeza hacia abajo vomitando sobre el piso de la cocina. Cuando todos estábamos siendo invadidos por la repugnancia, “Pongo”, mi perro, se lanza sobre el vómito pensando que era comida que caía de la mesa, mientras que Franco seguía vomitando sin conseguir ir al baño, ya que se encontraba entre Sol y Thiago (también conocido como “Tuty”) de 2 años, que se estaban anonadados por la situación. El “Tuty”, al ver que su mamadera ya no tenia bebida quiere alcanzar el vaso de vidrio de Franco. Acto seguido, todas las manos de los asistentes a esta cena se abalanzaron hacia él para que no derramara la bebida, pero fue inútil, ya que cuando tomamos el vaso ya estaba completamente vacío… ¿Y la bebida? La tenía Tuty sobre toda su ropa.
Mi madre (que estaba corriendo de aquí para allá) no podía creer que esto ocurriera todo al mismo tiempo, y justo el día en que mis amigos habían venido a cenar. Por todo esto, tiempo después, por la valentía y el haber soportado esta situación, a Mariano lo nombré mi novio.
Lara Maggi.

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